No siempre es fácil que te pare un taxi por la calle cuando vas con tu perro, seguro que lo habéis sufrido. Hay ciudades en la que es casi misión imposible salvo que llames por teléfono; gracias a eso, Colega y yo hicimos mucho, pero mucho ejercicio en Barcelona en la época en la que no se podía ir en Metro. Uber opera en medio mundo, en España por ahora sólo en Madrid y Barcelona, y en su caso -algo es algo- sí se puede ir con perro, pero depende del conductor, como suele ser también la norma en la mayoría de empresas de taxis. Aquí podéis consultar la política con respecto a los perros de Uber en España: recomiendan avisar al reservar y a ser posible llevar una manta o incluso el transportín.
Jonathan es un conductor de Uber muy 2.0, él crea vídeos y comparte sus experiencias en sus redes sociales. Y Jonathan estuvo mucho tiempo dándole vueltas a cómo animar el viaje de sus clientes y fomentar la adopción.
Al final lo consiguió, se puso de acuerdo con una protectora y se hizo cargo de dos cachorrotes durante un día, para que sus pasajeros, sin saberlo previamente, se toparan con ellos. Incluso sube una chica que tiene alergía y acaba dándole besos a los perros : -)
¿Os imagináis algo así en España? ¡Ay, sin comentarios!
PD En España los perros no podrían viajar así, sueltos, por seguridad y para no llevarse una multa: los canes no pueden tener acceso al conductor, esa es la premisa básica de la ley de tráfico.