Las estrategias caninas para lograr una ración extra son tan variadas como los propios perros. Los hay que parece que hablen, los hay que han perfeccionado la mirada tipo yonohecomidonadaenumesnotedoypena, los hay que se convierten en surfeadores expertos de la encimera y los hay que son como magos, visto y no visto en cuanto te despistas un segundo.
Y luego llegamos a esta peculiar categoría, la de los perros que pretenden no estar observando fijamente la comida que se zampa su humano, perros que apartan la mirada en cuanto les miran y que protagonizan unas escenas que... generan carcajadas.
Quizá se debe a que en el lenguaje canino es mala educación mirar fijamente a los ojos, aunque esto cambia cuando se trata de su familia. De hecho, la ciencia ha comprobado que las miradas entre un can y su humano son una de las claves por las que ocupan un lugar tan importante en nuestra vida.
No es algo anecdótico, basta buscar un poquito para encontrar todos estos ejemplos con el mismo comportamiento, ahora te miro, ahora me pillas, ahora te vuelvo a mirar...
¿Alguno de vuestros canes hace algo similar? ¡Ya nos contaréis!